Decisiones y no Resoluciones

Soy enemigo de las resoluciones. Nunca llegan a nada. Es por eso por lo que casi todas ellas no pasan de febrero. Una resolución es un algo que busca resolver un problema. Por otro lado, una decisión persigue ofrecer dirección. El reto de muchos de nosotros no reside en la cantidad de problemas que podamos o no manejar sino en la indecisión en nuestra dirección en la vida.

Las decisiones hacen tres cosas por nosotros:

  1. Definen tu realidad de hoy.
  2. Aclaran la dirección hacia el mañana.
  3. Utilizan lo aprendido en el pasado.

Hay siete decisiones que he tomado y/o reforzando en este año y quisiera compartirlas contigo. Estas son:

  1. Voy a trabajar con mi carácter, así como trabajo con mis habilidades.

Tristemente vivimos en un mundo que resalta las habilidades, pero critica duramente la ausencia de carácter, aún cuando no hace nada para desarrollarlo. Desarrollar tu carácter debe ser una prioridad en tu vida. Tu carácter te sostendrá en lugares donde los demás desfallecen. Un viejo proverbio griego establece: “El carácter de un hombre es el árbitro de su éxito”.

  • Voy a pasar menos tiempo en reuniones y más tiempo leyendo y equipándome.

Con el tiempo y las responsabilidades descubrirás dos cosas. La primera es que para todo existe una reunión, y la segunda es que la mayoría de ellas son completamente innecesarias. No te reúnas si lo puedes establecer en un correo electrónico, si lo puedes resolver con una llamada, si lo puedes arreglar con un parámetro claro, si lo puedes delegar. Estar ocupado no es sinónimo de ser eficiente. El ser eficiente te enseñará a no siempre estar ocupado. Aprende a decir que NO.

Equiparte para el liderazgo te convertirá en una persona mas eficiente dentro y fuera de tu organización. La lectura consistente de recursos y publicaciones de excelencia que reformulen y expandan tu entendimiento y conocimiento garantizan una visión mas amplia de tu ejecutoria como líder. San Agustín decía: “Cuando oramos hablamos con Dios, pero cuando leemos es Dios quien habla con nosotros”.

  • Voy a calendarizar lo que tiene verdadero valor en mi vida.

Somos expertos llenando nuestro calendario, pero mayormente este trabajo lo hacen otros en nuestra vida. Es cuando nos reuniremos con otros, hablaremos con otros y trabajaremos con otros lo que llena nuestro calendario. ¿Y qué del tiempo con nuestra familia y con Dios, comer de una manera mejor, pensar y reflexionar, descansar, ir al gimnasio, o compartir con gente que invierta en nuestras vidas como mentores o coaches? La hora ha llegado de tomar control del recurso mas valioso que tenemos, el tiempo. La Reina Isabel I clamó desde su lecho de muerte: “Todas mis posesiones por un momento más de tiempo. ¿De que vale ser rico si nuestro tiempo se acaba? La utilización del tiempo tiene muy poco que ver con su disponibilidad y mas con nuestras prioridades y entendimiento.

  • Voy a levantarme más temprano y a utilizar mejor el tiempo.

Eclesiastés 10:18 establece: “Por causa del ocio se viene abajo el techo, y por la pereza se desploma la casa”.  Mientras más edad adquiero, me asombra la cantidad de personas que conozco que pueden dormir ilimitadamente o sentarse en un sofá a ver televisión por horas y horas… y horas. Entiendo el valor espiritual y físico del descanso, pero ¿cuándo vamos a comprender que el descansar es la consecuencia de haber hecho algo? Utilizar eficazmente el tiempo es una disciplina que requiere planificación, no extensa pero sistemática. Tomar cada día unos minutos y establecer lo que vamos a hacer, preguntarnos el por que lo haremos y evaluar como utilizar mejor este irretornable recurso que se nos ha puesto en las manos.

  • Voy a sonreír más y a valorar a los demás.

La gente desestima el valor de sonreír y sobreestima el valor de humillar a otros. Nunca he conocido a alguien que alcance sus metas y sea un verdadero líder que lo haya logrado humillando a los demás con una cara larga. María Teresa del Calcuta escribió: “La revolución del amor comienza con una sonrisa. Sonríele cinco veces al día a aquel que verdaderamente no quieres sonreír. No lo hagas por lo que cambiaras en el otro, sino por el cambio que hará en ti”. Por alguna razón se nos ha influido en pensar que si sonreímos perdemos autoridad o mostramos alguna debilidad. La llave que abre la entrada de añadirle valor a los demás es el poder sonreír con ellos.

  • Voy a liderar entendiendo que los demás no trabajan para mí, sino que yo trabajo para ellos.

La tarea más significativa de un líder y su mas grande momento es el descubrir que el liderazgo mas alto se encuentra en el servicio a los demás. Nada produce mayor satisfacción en la vida que servir a otros. Cuando el mundo deja de ser egocéntrico para convertirse en teocéntrico el servir a otros ha dejado de ser una obligación y se convierte en propósito, deleite y vida. “El sabio no atesora. Cuanto más ayuda a los demás, más se beneficia. Cuanto más da a los demás, más obtiene para él”, escribió Lao Tse. El invertir, extraer lo mejor y ofrecer oportunidades a las personas que lidero e influencio son evidencia de un entendimiento claro de nuestra posición en referencia a los demás.

  • Voy a darle la Gloria a Dios en todo lo que haga y por todo lo que suceda.

El verdadero liderazgo, especialmente en la vida cristiana, no es simplemente la fuerza de voluntad para hacer lo correcto, porque Dios tiene autoridad de ordenarlas. El verdadero liderazgo es el desbordamiento de la adoración a un Dios soberano, misericordioso. El líder tiene en su corazón el fruto de una mente y un corazón transformados al ver y disfrutar la misericordia todo-suficiente y soberana de Dios revelada en Jesucristo. Es por esa razón que el Apóstol Pablo dice en Romanos 11:36: «Porque de Él, por Él l y para Él son todas las cosas”. Y esta verdad nos lleva hacia la verdad del versículo 35: «¿o quién le ha dado a El primero para que se le tenga que recompensar?». Respuesta: Nadie. En otras palabras, usted no le puede dar algo a Dios que ya no le pertenezca a Él. Si usted pudiera, Él le tendría a usted. Pero usted no puede. Así que Él no le debe nada a usted. Y nunca lo hará. Todas las cosas son de Él y mediante Él. Él es absolutamente libre. Reconocer Su gloria no es un acto de descubrimiento sino un acto de intimidad con Dios. No le damos la gloria a Dios por lo que ha hecho sino porque lo conocemos y sabemos que, si ha ocurrido, está ocurriendo u ocurrirá algo es porque Dios lo permite, lo facilita y lo desarrolla para Su gloria y honra.

Este año nuevo se deslumbra con muchas batallas y oportunidades. Nuestras decisiones determinaran el resultado de nuestra vida. No perdamos nuestro tiempo y esperanza en cosas que no tienen valor eterno. Invirtamos nuestra mente y corazón en desarrollar áreas que nos lleven a un nuevo liderazgo para tocar y transformar la vida de muchos. Porque un líder es mejor cuando la gente apenas sabe que existe, cuando su trabajo está hecho y su meta cumplida, ellos dirán: ¡Lo hicimos nosotros!